El pintauñas es uno de los cosméticos estrella y es que nadie puede resistirse a lucir unas uñas bonitas y bien pintadas. Sin embargo, puede que te haya ocurrido en alguna ocasión que al ir a pintar tus uñas hayas encontrado que el esmalte se había quedado seco y con un aspecto pastoso.
La composición del esmalte de uñas hace que se trate de un producto que tiende a estropearse con facilidad si no se conversa adecuadamente. Un truco tan antiguo como eficiente es guardar los pintauñas en la nevera, de esta forma el frío asegura que el esmalte siempre va a estar en buenas condiciones para ser aplicado.
Si no te gusta la idea de tener siempre la laca de uñas guardada en la nevera junto a tu comida, lo que puedes hacer es guardar estos productos en una caja o neceser en un armario que esté alejado de fuentes de calor y un par de horas o tres antes de hacerte la manicura o pedicura meter el esmalte en la nevera para que esté en óptimas condiciones en el momento de aplicarlo.
Cerrar mal el bote es otra de las circunstancias que da lugar a que los esmaltes de uñas se estropeen. Si el aire entra en el bote el esmalte se seca y se convierte en una masa, para evitarlo recuerda limpiar bien el borde del frasco para eliminar capas de esmalte seco que puedan provocar que el bote no cierre adecuadamente.
Si uno de tus esmaltes se está estropeando prueba a sumergir el bote (sólo el bote, no la tapa) en un vaso con agua caliente casi al punto de ebullición. En unos tres minutos el esmalte estará listo para aplicar de nuevo aunque tendrás que repetir la operación cada vez que quieras usarlo.

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