lunes, 24 de noviembre de 2014

Evolución de las fibras sintéticas en pelucas y extensiones

El uso de pelucas ha sido siempre algo común a lo largo de la historia de la humanidad. Ya en la época de los grandes faraones de Egipto era habitual que hombres y mujeres se raparan la cabeza para evitar problemas como los piojos y usaran en su lugar pelucas confeccionadas con cabello natural. También los romanos y los actores del teatro clásico japonés usaban pelucas elaboradas con pelo natural.

Con el paso de los años el uso de pelucas y extensiones se han generalizado entre la población. Hoy en día estos elementos no solo se usan para disimular problemas capilares sino que cada vez más se usan con finalidades meramente estéticas a pesar de no haber problemas capilares.

El aumento de la demanda de pelucas y extensiones ha hecho que sea necesario investigar con fibras sintéticas para obtener resultados muy similares al cabello humano natural. En un principio las primeras fibras sintéticas elaboradas para confeccionar pelucas y extensiones no estaban demasiado logradas y no producían los resultados esperados. Con frecuencia las fibras se enredaban entre sí y se rompían al intentar peinarlas e incluso al lavarlas. Por otro lado, los materiales con los que estaban elaboradas no eran resistentes al calor y no era posible peinarlas con secador, planchas o tenacillas.

En 1980 la empresa japonesa Kaneka Corporation consiguió revolucionar el mundo del cabello sintético mediante la creación de las fibras de kanekalon. Estas fibras están elaboradas con diferentes fibras sintéticas que permiten que las extensiones y pelucas confeccionadas con ellas tengan un aspecto y un tacto muy similar al del cabello natural y que puedan ser lavadas, secadas y peinadas de igual manera que si se tratara de pelo auténtico.

A día de hoy, más de 30 años después de su invención, estas fibras sintéticas siguen siendo las de mayor calidad.

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